Con musicalidad se escribió Lacantonal.
Fundación de un interrogante desde y para el psicoanálisis:
¿Sería posible encontrar la estética de una ética articulada a los efectos-de-voz?
Fue un comienzo.
Psicoanálisis y Arte fueron dispuestos en vecindad.
Hicimos una experiencia, fuimos armando el trenzado, ordenadamente, cuidadosos con nuestro hacer. Sin embargo las vecindades se pegotearon. Hubo detención del movimiento.
La experiencia llevada a cabo, los puentes que se fueron construyendo, reclamaron una contra-experiencia: pasaje al nudo.
Se hizo necesario otro comienzo.
Hubo efecto:
Lacantonal pudo ir verificando la disolución de la “y”, conjunción entre el campo del Psicoanálisis y el Arte.
Los trayectos dibujaron otra topología, llevaron a otros cruces.
El enigma ha vuelto al psicoanálisis. El psicoanálisis agujerea, sosteniendo el enigma de su lado.
Anuncio:
Que dentro de un Espacio para el Arte, seguiremos sosteniendo y desplegando los recorridos de las diversas manifestaciones artísticas.
Que siguiendo la orientación que nos proporciona el Psicoanálisis, como el arte de producir una necesidad de discurso, habrá ocasión de situar consecuencias que la experiencia de esa vecindad va dejando. Al Psicoanálisis. Al arte.
Lo que de ello sirva a nuestra práctica. A la nuestra y a la de algunos otros, ya que alentamos la transmisión.
Que Lacantonal se afirma en su disposición de continuar transitando la contra-experiencia ya comenzada.
Contra-experiencia que implica la suspensión del pensar, del saber sabido, del enunciar que repite, de las citas en que nos escondemos. Si hay suspensión habrá efectos de invención, lo abierto como lo libre de la osadía del crear y del inventar. Cada uno desde su singularidad. Otro modo de pensar, “apensamiento” que podrá ocurrir entre movimiento y tirón del nudo fundando enseñanza en el saber analizante.
Es ése el fundamento que funda. La decisión de extraer de nuestra posición de analizantes del discurso, y de la enseñanza de Lacan, sus consecuencias. Con Lacan, yendo más allá de Lacan.
Nos orienta un deseo de inventar el deseo de saber. Pues no hay.
¿A quién dirijo este pro-poner?
A analistas, a analizantes del discurso que puedan estar concernidos por este hacer de Lacantonal.
Algunos escucharán en eso un llamado, otros no.
Habrá efecto: que los que se acerquen sea porque se les constituya llamado escuchando esa Voz trashumante, desubjetivación como decir de lo político.
Pues siendo que lo político es el pase (clínico) que se articula con lo que ”per-sona”, lo que pasa es el llamado, invocación que nos hace girar la cabeza. Ver.
La política de Lacantonal es de lo que pase. Lacantonal se va haciendo de eso, pincelada, voz, mirada…. consecuencias de lo real. De matema a poema, de escrito a escritura, del danzar de la letra, del soplo, del grito de amor….
Si eso que hay de pase en cada análisis, en nuestra práctica, uno por uno, se apuesta a darlo, a poner en-común, desde esos pases habrá efecto: inscripción de una comunidad de experiencias.
Lacantonal alienta a que eso pase. Y que se constituya reunión, por la posición analizante, por el uno por uno, por lo en-común.
Que eso que pasa, nos haga “participantes” de Lacantonal, dando la parte, participación que así no será inclusión de personas, agrupamiento, sino compromiso que llevará a construir ex – sistencia.
Los invito a participar de las propuestas que ya hay.
Los invito a pro-poner las vuestras.
Los invito a ejercitarnos en la philia, amor singular no subjetivo para la reunión entre analistas, que “dichomansiona” el enredarse unos con otros.
¡Bienvenido el que quiera ex-ponerse. Eso va a hacer lazo!. Bienvenido el que quiera hacer ese esfuerzo, para autorizarse en el uso del nombre propio, con otros. Estos son los puntos cruciales que sostienen nuestra transferencia de trabajo.
Con eso Lacantonal (Lacan…canto…tono…tonalidad…) en su movimiento, va haciendo fundación del “Psicoanálisis como arte”.
Leonor Fefer
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